martes, 17 de mayo de 2016

entrega tardía

Hace un año, comencé a escribir esta entrada del blog...lo que sigue en cursivas es lo que redacté el pasado 5 de mayo de 2015. En ese momento, la idea de mi vida sin Max me resultaba tan absurda que no pude terminar la publicación. Mi imaginación se negó a recrear semejante escenario (qué va a pensar Max? Zafaaaaa!)

y de regalo de cumpleaños, Un obituario!
Mayo 5, 2015

Resulta que en un mes es el cumpleaños de mi hermano Máximo. Bueno, no es mi hermano; pero, es mi amigo que, para mi, es la misma cosa.

Que falten menos de 30 días para esta celebración me pone la presión de que le debo su regalo del año pasado. Verán ustedes, hace ya buen tiempo, le envié una tarjeta de felicitaciones y quedó olvidada en el asiento de atrás de un carro. La recibió meses después, sucia, pisoteada, doblada; pero, el mensaje estaba ahí, y eso era lo importante.

A modo de mitigar mi vergüenza por el olvido de su presente, decidimos hacer, a partir de entonces, entrega tardía de nuestros regalos. Es así como, cada año, nuestras llamadas de felicitaciones van acompañadas de frases parecidas a ésta: Acabo de comprar tu regalo, es un libro. Lo voy a leer primero. Te lo entrego en tres meses.
(bueno, las mías son así...si  Max me regala un libro es porque ya ha leído la obra y le pareció que me gustaría tener una copia).

En fin, todo este preámbulo ha sido para contarles que el año pasado no compré regalo ni tarjeta para Max. Tenía meses rondando en mi cabeza que quería regalarle una entrada del blog. Sin embargo, la idea era (o es) algo rara pues, había decidido que escribiría obituarios para vivos a fin de plasmar  con palabras todo lo que quería decirles mientras pudieran escuchar...solo que es tanto lo que bailó en mi cabeza que me ha costado más de 12 meses el darle curso. 

Al estar lejos de casa, tengo días en que extraño conversaciones, abrazos, amigos, lugares y, como consecuencia de tanta nostalgia, me puse creativa y comencé a redactar cartas en mi cabeza, a varias personas que para mi son especiales. Les decía lo importantes que son en mi vida y recordaba anécdotas que siempre llevo conmigo...entonces, estaba llorando...y es que estas creaciones eran obituarios...

Hasta ese párrafo quedó el borrador de mi regalo por el cumpleaños 32 para Max, el cual recibiría cuando cumpliera 33 (tarde, como cada año). Hoy, a 15 días de lo que hubiese sido su celebración No. 34, quisiera pedirle perdón por mi tardanza; por si se fue con alguna duda de lo mucho que significa (sí, en presente) en mi vida.

Mi particular tarjeta de cumpleaños quedó a medio escribir porque le tenía miedo a pensar en que un día él faltara y yo me viera condenada a no disfrutar jamás de un buen concierto sin que su ausencia lo entristeciera todo; pánico a que tuviera que sentirme orgullosa de mi blog sin que lo avalara con sus comentarios y que mis faltas se vieran obligadas a ser corregidas sin sus consejos...en fin, por terror a este ahora en que hace sentido escribir un obituario. Pavor a este hoy al que sobrevivo sin Max y frente al que me muestro tan incrédula como mi creatividad de aquellos días.

lunes, 20 de julio de 2015

piedra en el zapato

Piedra en el zapato;
sigo caminando
Piedra en el zapato,
ya no falta tanto.

Talones entumecidos,
dedos cruzados...
camino no tan verde
sigo caminando?

Se cansó el camino,
se cansó el zapato...
hasta se casó la piedra
se cansó el cansancio.

domingo, 21 de diciembre de 2014

la sagrada familia

No estoy hablando de pasajes bíblicos, de Miguel Ángel ni de Gaudí. Me refiero, más bien, al estatus de No Enjuiciable al que todos quisiéramos llevar a nuestras familias, como muestra de aceptación incondicional (el amor acepta todo con paciencia; siempre confía; nunca pierde la esperanza; todo lo soporta. 1era de Corintios 13:7).

La pena es que bajo este escudo de que estamos siendo amorosos, muchas veces, dañamos a nuestros seres queridos: Nos hacemos de la vista gorda ante problemas que deben ser enfrentados; justificamos las faltas con la excusas de "yo que le conozco desde siempre, sé que todo esto es efecto de todo lo que le ha pasado"; preferimos no ventilar las tragedias que vivimos en casa por aquello de que "no ayuda en nada dar de qué hablar a los demás"; y por último, la mejor de todas: "prefiero no decirle nada porque se va a sentir mal".

Las consecuencias de esta ceguera amorosa son, además de negativas, avalanchas que, tarde o temprano, nos caen encima como bolas de nieve. El amor genuino debe tener la potestad de decir la verdad, aunque duela, aunque no sea lo que queremos escuchar. Si la estabilidad de nuestras relaciones de familia está basada en tapar el sol con un dedo, entonces, no tenemos más que el que tiene una novia en Nueva York, un computador sin Internet o una cuenta sin fondos.

El verdadero amor familiar debe hacernos capaces de decir y de escuchar todo lo necesario para edificarnos y hacernos mejores personas. Todo miembro de un círculo unido por la certeza del amor compartido, debería tener la convicción de que sus seres queridos harán todo lo que esté a su alcance, incluso si duele, para ayudarle a estar mejor.

El mismo amor debe también proteger a quién decide dar la cara a las tribulaciones sin que esto signifique que quedará tildado de agresor.

Siento que, dolorosamente, hemos caído en el error de sobreproteger a los nuestros bajo la excusa de que los amamos. No conozco antónimo más acertado para amor incondicional que el hecho de que admitamos que abrir los ojos ante las realidades que nos rodean sería atentar en contra de relaciones totalmente dependientes de que digamos o no estrictamente, lo que el otro quiere escuchar.

Tanta fragilidad en lo que debe ser inquebrantable me parece contradictorio. Peor aún, preferimos la cobardía de permitir que la patología se expanda con tal de no "revoltear el panal"

Es mi deseo sincero que, esta Navidad, podamos mirar alrededor de la mesa y encontrar miradas llenas de amor no condicionado a lo duro que puedan pegarnos las tormentas; que nos amarremos a lazos familiares que todo lo soporten, incluyendo lo tradicionalmente insoportable; que podamos disentir y aún así, apoyarnos; que la perfección de nuestras relaciones no esté basada en no ensuciarnos el vestido, sino en nuestra capacidad de unir los brazos y estregar bien duro hasta que salgan las manchas que tengamos que sacar.

Felices Fiestas!

miércoles, 1 de enero de 2014

el peso del primero de enero

El primero de enero hiede a borracho, a restos de comida que nadie quiere recoger, a música alta cuando ya nos duele la cabeza. El primero de enero esconde tristezas entre la resaca; llora en los baños y se retoca el delineador para esconder el cansancio de tanta algarabía desatada por haber dado otra vuelta al sol.
 
Tenemos el deber mostrarnos esperanzados el primer dia del año. La felicidad es mandatoria y los abrazos a quienes amamos deben darse o mandarse desde lejos, HOY! como si el amor tuviese fecha de caducidad y no quedara un día más para desearnos buenas cosas. Es la fecha oficial de trazar metas sólo para tener algo que lamentar 365 días más tarde, cuando nos percatemos de haber incumplido con la mayoría.

Recibimos el 1ero de enero con el alivio de quien abre la puerta a la niñera que controlará el llanto y el desorden infantil que llenan la casa. A esas 24 horas primeras les tiramos encima la responsabilidad de ser mejores que todas las anteriores; las comprometemos a purificar nuestros corazones y alcanzar nuestros objetivos. Asignamos esta tarea al calendario, a conciencia de que no le toca; a pesar de que, secretamente, reconocemos no tener idea, ni plan trazado para cotejar esa lista cuando vuelvan a sonar las 12 campanadas.

Hacemos con el nuevo año lo que con nuestros hijos. Apenas llegan, les regalamos el libro "Lo Que Debes Ser", escrito con la tinta de nuestros pendientes y temores; dejando muy poco espacio para la espontaneidad en esas espaldas recién nacidas.
 
Mi deseo para este 1ero de enero es que podamos vivirlo con autenticidad; que abracemos o lloremos no porque toca, sino porque nos da la gana; que tomemos, cada uno, las riendas de nuestras vidas y dejemos de cargar a los demás y a la fecha con las obligaciones y culpas que nunca serán más que nuestras.

Salud por un sincero 2014 que nos permita ser quienes somos sin tener que pedir excusas por ello; y que, de paso, logre sorprendernos un poco.

miércoles, 31 de julio de 2013

es mentira que ya no miento

"Hiéreme con la verdad, para que no me mates con la mentira" es una de las frases que aprendí de una de las personas más sinceras que conozco e incluso a esa persona le he pillado mintiendo alguna vez. Todos mentimos, unos con mayor o menor frecuencia y remordimiento que otros. 

Yo cada día miento menos; pero cuando miento, miento mejor...cosa que me asusta porque sé que de igual forma se va perfeccionando el ejercicio entre quienes me rodean y en quienes quisiera confiar. Me asquea la mentira en todas sus formas: la omisión de detalles, las medias verdades y los embustes que de tanto repetirse suenan a verdad. Todas denigran a quienes las inventamos y menosprecian la inteligencia de quien las escucha. 

Cuando nos sentimos capaces de engañar a alguien, estamos confiados en su incapacidad probable de llegarnos a descubrir. No conozco forma más descarada de reconocer la estupidez en el otro. Como no estoy interesada en rodearme de idiotas o de quienes me consideran una, me he tomado en serio el compromiso de decir la verdad, aunque duela, aunque parezca una loca, aunque no sea lo que el otro quiere escuchar...

Ni hablar de las mentiras piadosas! Éstas son las peores porque la consideración que las justifica es principalmente para con quién miente a cambio de no tener ningún dedo encima, señalando sus culpas. Cierto que además, evitan un dolor de cabeza a la otra persona, cosa que suele ser un adicional del combo. No quiero ser la papá frita en la bolsa de nadie. Que sepan quiénes me rodean que no necesito de su piedad; en cambio, agradezco infinitamente su respeto. 

"No me tomes, tontita, por tonto" canta Sabina en una de sus estrofas; y, "mi crimen fue vestir de azul al príncipe gris" se justifica en otra...Así, cada uno de nosotros es inclemente para perdonar las mentiras que escucha e implacable al defender las que dice. 

Últimamente, he dedicado mucha energía en grabar el sabor amargo que me causa sentirme víctima de un chantaje. Lo hago no por masoquismo; sino, para recordar lo insuficiente que resultaría el azúcar de una mentira mia ante el mal sabor que dejará en el alma ajena.

Me creerán si les digo que funciona?

lunes, 22 de julio de 2013

yo sólo pensaba

Es común en mi país, escuchar que somos bendecidos; que el terremoto que sacudió a Haití apenas se sintió en nuestro lado de la isla; que no importa lo que digan las previsiones meteorológicas, los huracanes se desvían antes de tocar suelo dominicano; que, a pesar de todo, mi Quisqueya sigue siendo un paraíso porque "Papá Dios ama esta tierra". 

Incluso, se alega que nuestra informal idiosincrasia, que eso de tomárnoslo todo a "chercha" es una bendición porque "si le doy mente a lo dura que está la cosa, paro en loco".

Pienso en estas afirmaciones y me es difícil separarlas de la paradoja que las mismas suponen para aquellas naciones que sufren constantemente la furia de la naturaleza sobre su tierra y sobre sus habitantes: Es que, acaso, ondea junto a esas banderas alguna maldición? No son esos hombres y mujeres también hijos de Dios? Qué nos hace a los dominicanos más merecedores del amor del Padre que el resto de la humanidad?

Pienso también en cómo logran esas naciones abatidas recuperarse de las catástrofes, en cómo su gente se hace más fuerte y, sobretodo, más humana y precavida. Reconstruyen sobre cimientos más fuertes e incorporan aprendizaje tan valioso sobre hermandad y compasión que hasta me es posible vislumbrar la bendición en esas escenas de dolor como la sonrisa en la cara de un maestro que lee el impecable examen final de un estudiante que ha sido un tormento durante todo el año, pero que ha logrado enderezar a base de fuertes lecciones.

Pienso además, en las veces que hemos enfrentado alguna calamidad de menor grado a las mayúsculas desgracias que nos muestra el televisor desde países lejanos y en cómo hemos reaccionado. No bien ha parado la lluvia, cuando volvemos a clavar las tablas en la misma orilla del río cuyas aguas arrastraron nuestra casa; Bajo instrucciones de abandonar nuestros hogares, nos detiene el miedo a que nos roben si nos movemos a los refugios; Nos alegramos de los paros de docencia y de que los avisos de tormenta nos saquen de la oficina antes de las 5 pm..."saca la mesa de dominó y ponte una bachatica que eso e' un chin de agua que va a caer"

Se me ocurre que, tal vez, el maestro entendió hace tiempo que no hay esperanzas con este alumno testarudo y, por eso, ya ni le pasa la prueba...Pienso y me duele que nos sea tan fácil dejarlo todo en manos de un Padre que quisiera ver nuestro accionar.

Preferiría no creer que nuestra "bendición" pudiera estar basada en la certeza de que no seremos capaces de emerger como el Fénix si algo nos llegara a suceder. Así como no merece ser libre el pueblo que es esclavo, INDOLENTE y servil, diría Prud'Homme...Y es que nuestro deber patriótico no está hoy en los campos de batalla; está en la entrega diaria de lo mejor de cada uno para poder enfrentar como nación los días menos benditos.

Pido excusas a quiénes ofenderé con esta entrada...yo sólo pensaba con los dedos en el teclado.

viernes, 17 de mayo de 2013

el reto de la doña

Quienes estuvieron en mi boda y escucharon los votos de mi ahora esposo, saben que su promesa no estuvo condicionada a que yo lo amara, lo respetara y todo el bla,bla,bla que suelen jurarse quienes se unen en matrimonio. Primero, porque ambos sabemos que esas cosas no se piden. El amor y el respeto fluyen naturalmente y se van alimentando de un día a día del que sí somos responsables. Segundo, porque mi compañero decidió comprometerme con algo mucho más sublime, más demandante, mucho menos egoísta, mucho más puro y lleno de amor del bueno: "te ofrezco (...); a cambio, sólo te pido que seas feliz".

Verán, está petición le sacó las lágrimas a casi todos nuestros invitados. A mi, no. Las mías, hacía rato, me bajaban en carrerita por los pómulos a pesar de mi afán por controlarme para que no se volviera una melcocha el maquillaje (se valía, algo de vanidad! era mi boda). Cada una de las cosas que él ponía a mi disposición ya las sabía mías. Mientras todos escuchaban admirados sus palabras tan bonitas, yo reconocía, además, que hablaba en serio. Su deseo de verme firmemente decidida a ser feliz; a enfrentar cada situación con optimismo; a no dejarme vencer por los días de lluvia; era genuino. Tanto así, que me había pagado por adelantado y no quieran ustedes saber lo que es tener ese dedito señalándolos, cada día del resto de sus vidas: "Usted prometió que sería feliz HUM"

A pesar de mis miedos, este pacto iba en serio y yo estaba diciendo que sí. Para muchos, puede sonar a tarea fácil, al mejor de los negocios. Pero yo soy "al revés, anormalita, medio rara". Para mi, era desprenderme de un traje que me había puesto hace tiempo y con el que ya me sentía bastante cómoda. Eso de ser feliz no es un "cachú" para quién tiene la melancolía como musa. Imagínese! si, cuando estoy de ánimos, oigo canciones de Serrano...Me encanta esa  que dice sigues pareciendo la chica más triste de la ciudad. Conozco los momentos felices, las historias con final feliz; pero, la felicidad como estado permanente o como la obligación de la que habla Bucay siempre me ha sonado a utopia, a inalcanzable. 

Las primeras semanas de casada pudieron haber venido con recetas que me quedaran saladas o con auto reclamos por no sentirme buena ama de casa. Eso hubiese sido lo probable, lo previsible. Pues bien, nada en mi vida ha sido convencional y este comienzo como doña, tampoco. 

Mis retos han estado dentro y no fuera de mi.  Estoy en un nuevo país; lejos de la seguridad que nos da lo conocido, la familia y los amigos; y, con muchísimo tiempo libre para ponerme ñoña. Para colmo, Puerto Rico no ha tenido un solo día de sol en estas 2 semanas.  Sin dudas, a esta doña la han agarrado fuera de forma y he tenido mis recaídas. Me he descubierto más de una vez, faltando a mi promesa y eso alimenta aún más el ego de la Sra. Tristeza: "Doble falta; a ti y al hombre que amas... yo fuera tú y estaría dando gritos". 

A pesar de estos desalentadores precedentes, hice un trato que pretendo cumplir, pues creo firmemente que a la vida se le agradece viviendo plenamente, más que sobreviviendo al calendario. Nunca he sido "mala paga" y no voy a comenzar a los 30.  Además, esto lo prometí delante de mucha gente. No estoy dispuesta a pasar esa vergüenza.

Don Freddy Ginebra ha contado más de una vez de cómo se "ejercita" cada mañana frente al espejo, ensayando sonrisas. "Hay que hacer ejercicios de alegría", dice el duende. Ya estoy inscrita en un programa intensivo que hace al alma, lo que el P90X o el Insanity, al cuerpo. "Tristetomía" dice mi Coach que se llama...

Voy a considerar el haber logrado estos párrafos sobre un tema feliz como mi primera prueba superada. Toi lista! Let's dig deeper!

viernes, 15 de marzo de 2013

la imaginación se tomó el día libre

Hoy es viernes y recuerdo días como éste, en que decretaban "tema libre" en las clases de dibujo del cole. Una hoja en blanco, parecida a ésta del blog, y 60 minutos para dejar volar la creatividad del alumno; o, para descargar al profesor de poner a prueba la suya.

La mayoría de las veces, era un verdadero placer dejar volar la imaginación y que mis dedos tejieran una nueva historia a colores...eso era, la mayoría de las veces.

Había, en cambio, un escenario muy distinto cuando la musa se tomaba vacaciones. Esas otras veces, la hora de artes plásticas se convertía en una desesperante tortura...la presión de las agujas del reloj de pared mataba cualquier indicio de buena idea para plasmar en el lienzo vacío, ávido de que el producto de mis manos le diera razón de ser.

Así me pasa hoy con el blog. Sólo que, esta vez, juego ambos roles: el del profesor que llama al encendido de la chispa; y el del estudiante que no sabe cómo diablos se inicia el fuego. Tengo la madera, las piedras, y la fuerza en las manos, pero algo falla en la fricción.

A diferencia de con el fuego, no pueden forzarse las musas...la profesora deberá exonerar a esta estudiante que hoy, le devuelve su página en blanco, porque su tema es la nada, porque el creativo en su cabeza se fue de fin de semana, porque la inspiración no le llega, porque huyen de sus manos las buenas ideas.

miércoles, 13 de febrero de 2013

cobija para el alma

Miró hacia la ventana y confirmó que seguiría lloviendo. "En días como éste debería estar prohibido salir de la cama" se dijo a sí misma. 

Una taza de té, un buen libro y música de Filio. El combo estaba completo...
Mentira! no iba a disfrutar de ninguna de esas cosas mientras sintiera tanto frío. Buscó en el armario y sacó unas medias y otra sábana...Pasó un buen rato pero, sus pies y sus manos seguían helados.

-Por qué no se calientan? Por qué le costaba tanto encontrar una posición cómoda a su cuerpo? Ese cuerpo acostumbrado a la soledad de tantas habitaciones, a dormirse sin extrañar, a sentirse igual en cualquier parte del mundo, habituado a hacer de cada cama, la suya.

Entendió entonces que nada sería igual después de haber enredado sus pies junto a esos otros. Había un nuevo comienzo tras el calor que la había abrigado bajo aquella colcha... Absolutamente nada volvería a ser lo que era.

Más bien, era tiempo de escribir una nueva página al cuento. De repente, mitigó toda la brisa aquella sonrisa que se le dibujaba en el rostro, resultado de la certeza de estarse tejiendo un final feliz para las tardes de lluvia por venir!

martes, 29 de enero de 2013

presencia de sonrisas, ausencia de musas

Definitivamente, es verdadero eso de que el buen ánimo no sirve para sacar buenas letras. Lo leí una vez en una entrevista que le hacían a Sabina y me pareció un poco exagerado: "..pero me costó mucho, porque yo pasaba por una rara y mínima felicidad doméstica, y, allí, las canciones que a mí me gustan, que son desesperadas, no crecen. El desamor, sin duda, inspira. El amor es cosa de maricones".

Otra "gran verdad", como decimos en el campo, es que la vida puede ser una niña muy golosa. O te hiere para llorar hasta secarte; o bien, te saca tantas carcajadas que sientes punzones la panza. Por supuesto que, entre éstas, prefiero la exageración de la alegría, la lluvia de buenas noticias [porque también es cierta aquella afirmación de que las bendiciones, al igual que las desgracias, vienen siempre acompañadas].

Consciente de que todo es pasajero, inclusive los buenos ratos [4ta y última de la lista de certezas de esta entrada], quise honrar mi regocijo antes de que se esfumase. Se supone que debe funcionar como para el borracho, que compra el ron que le gusta, tanto para ahogar su desdicha como para bailar su alegría. Nunca he visto a un buen bebedor sustituir el contenido de su vaso porque le haya cambiado la suerte. Tras mi peculiar analogía, abrí una nueva entrada del blog, de la misma forma que hago cuando la causa es, más bien, triste.

ERROR. No funciona. Ni siquiera se le parece...Cuando escribo con dolor o con rabia, las palabras salen por montones, se tropiezan unas con otras en su afán por quedar plasmadas en la pantalla. En cambio,esta vez, en tuve que esforzarme, como cuando daban las 6 de la tarde y sabía que no había hecho la tarea.

Hoy, cuando la suma de las últimas horas arroja un saldo legítimamente feliz, compruebo que el genio de Úbeda tenía razón.  Por lo menos en mi caso, la tranquilidad no es la mejor musa; pero, vaya! cómo voy a extrañar estos días cuando me salga mejor lo que escriba...

domingo, 9 de diciembre de 2012

mi invitada de honor

Ver el vaso medio vacío o medio lleno. Dice Serrano que da igual cómo esté, si no calma tu sed. Su afirmación pasea esta noche por mi cabeza, robándome minutos de tranquilidad y haciéndome recordar mi compromiso interior de preferir la verdad ante cualquier engaño, por piadoso que sea...aún cuando la verdad duela, aún cuando lo falso se parezca a lo que querría.

Este empeño en vivir de cara a la realidad me está costando más que las dietas; más que el horrible proceso de dejarme crecer el pelo (las mujeres que han tenido el pelo corto conocen este dolor); más que tener que levantarme a trabajar los sábados.

La verdad es una mujer altanera (un hombre jamás manejaría ese nivel de prepotencia con tanta elegancia) que, en vez de sentirse halagada de que la recibas con las puertas abiertas, entra con toda su altivez y soberbia...mirándote como si estuvieras de más en el mundo. Así como Meryl Streep en esa escena genial de The Devil Wears Prada.

Siempre me ha costado manejar la falta de humildad en la gente. Lo mismo me pasa esta señora; pero es mi huésped. Yo le dí la bienvenida a mi vida y le rogué que se quedara para siempre. Le pedí que fuera  la invitada de honor en mi fiesta de amor propio y; la verdad,  siempre fui buena anfitriona. No voy a dañarme ahora.

Independientemente de que venga de gris y no de rosa [pensándolo bien, nunca me gustó el rosa]; a pesar de que lo que tiene que decir no sea lo que quiero escuchar, hoy le reitero mi deseo de que se quede. Es más, le pido que defina usted el protocolo de los próximos bailes. Vístase del color que le dé la gana...que en este lugar, más que la arrogancia, detestamos la mentira.

sábado, 10 de noviembre de 2012

quiero escribirlo. no quiero leerlo

-No tengo ganas de nada hoy. Lo único que realmente quisiera hacer es escribir- le dije, poniendo fin a la conversación en la que analizábamos el por qué de mi malhumor en esta mañana.
-No creo que quieras escribir. Cuando quieres, sólo tienes que dejar correr esos dedos. Hoy, no te veo en eso- respondió con la autoridad que le han conferido estos meses en que se ha vuelto mi hermana.

Era cierto que había amarrado mis dedos. El freno lo ponía una cabeza consciente de que era mala idea llevar al teclado tanta mala vibra. El problema esta vez no era la falta de musa; era, más bien, el desagrado que me provocaba la musa que había venido a visitarme. Su vestido gris me parecía de muy mal gusto para un sábado que se mostraba radiante...Al menos, para quienes disfrutaban del sol y la playa afuera.

Infelizmente para los bañistas, las nubes llegaron puntuales a la hora de almuerzo. -Hambrientas?- sonreí con ironía hacia la ventana. Era como si el día hubiese cambiado de idea, adoptando el mismo color de mi triste inspiración y dándome autorización para liberar todo aquello que me pesaba en el pecho: el cúmulo de pendientes sobre el escritorio, el amargo por la cancelación de un bueno compañero, la incertidumbre por lo que traería el futuro inmediato, la certeza de lo que aún duele del pasado...

En fin, todas esas cosas que siempre han sido y que suelo burlar con buen humor habían decidido amotinarse en contra de mi implacable felicidad de las últimas semanas. Mira como se ha puesto de moda esto de las manifestaciones multitudinarias!

En respuesta a su berrinche, voy a jugarles algo de psicología inversa. En vez de seguir pretendiendo que no existen, decido darles la bienvenida. Aceptar que, en este instante, estoy llena de melancolía, asustada, triste, agobiada. Aunque me duela admitirlo, aunque sé que es pasajero. "Llorar, llorar. También es bueno llorar" dice Piero.

sábado, 3 de noviembre de 2012

una versión mejorada

La conocí el año pasado y, desde el saludo, me pareció simpática. Justo por eso, me dolió tanto la noticia de que había tenido aquel accidente cardiovascular que por poco la deja en cama para siempre. 

Afortunadamente, corrió mejor suerte gracias a la rapidez con que reaccionaron sus colegas al verla caer inconsciente sobre el escritorio y por el cuidado incondicional de su novio, a quién llamaremos Matías en esta versión de la historia.

Hoy, fue grande mi alegría al visitar su oficina y encontrarme con su sonrisa al igual que un año atrás. Se ha reintegrado al trabajo y se le ve radiante, como antes. Más tarde, supe que quedaron algunas secuelas de aquel episodio, que tiene pérdida de memoria "así como las de la pecesita ésta de Nemo", me explicaba su jefa para poner azúcar en la taza de realidad amarga que me servía.

"El apoyo de Maty ha sido crucial para su reintegración. El pobre, tiene alarmas en su celular como recordatorio de los horarios de sus medicamentos. La llama varias veces al día para que no salte una sola pastilla y, 15 minutos luego, vuelve a marcar par asegurarse de que las haya tomado. Ha sido tanta su entrega que terminaron por echarlo del trabajo que tenia hace 9 años. Ha perdido todo por cuidar de ella".

Mientras escuchaba, no pude evitar recordar cuando, de niña, cuestionaba la versión barata del amor que vi durante la enfermedad de mi tía. De como su esposo cada vez entraba menos a la habitación con la excusa de que no soportaba verla sufrir. Tanto así, que un día decidió no entrar jamás. Ella no dejaría de sufrir, pero él ya no tendría que presenciarlo. Eso, parecía ser suficiente. Tremenda prueba de amor hacia sí mismo, diría yo...

Volviendo a Matías, pude saludarlo esta misma tarde. Tomamos un café y me contó de lo difícil que había sido superar aquella crisis. "La presión más fuerte fue la de firmar la autorización para que le suministraran ese medicamento que aun estaba en prueba. Gracias a Dios que reaccionó de manera positiva, no me hubiese perdonado haberle causado más dolor del que ya sentía". Qué diferente a la historia de mi tía, pensé.

Le supe cansado física y mentalmente, además de en bancarrota al haber agotado sus ahorros con las cuentas del hospital. "Cómo has podido con tanto?" me atreví a preguntar. "Mira, ella olvida miles de detalles a diario, sin embargo, nunca, ni siquiera en el hospital, se olvidó de mi. No puedo más que hacer lo mismo, no puedo olvidarme de ella". 

Matías comienza un nuevo trabajo el lunes y yo tengo un hermoso relato que contar. Qué alivio haber sustituido el barato concepto del amor que conocí durante mi infancia! Hay veces en que viene bien un borrón de memoria.

jueves, 20 de septiembre de 2012

a veces, era menos príncipe que rana

Ella aprendió a no esperar nada de él. Así lo quería, así lo aceptaba por aquello de que el amor verdadero debe ser incondicional. Pero, en noches como ésta, era imposible justificar su ausencia...creerle inocente de tanta dejadez era falta de amor propio, más que amor por él.

En sus días optimistas, le imaginaba risueño, pensativo, con su nombre a flor de piel aunque no la viera. En su afán de no romper el hechizo, mantenía flotando la burbuja en la que él era perfecto..distraído, pero noble; inmaduro, pero buena gente. Aún cuando recordaba sus palabras hirientes, prefería concentrarse en la última de sus miradas, aquella que decía que mentía cuando hablaba...

Esto era en los días más felices. Esta noche, en cambio, no quedaba mucha energía para defenderlo de la realidad que él había creado. Esta noche, estaba sola, triste, resentida, ávida de su abrazo..esta noche, el príncipe ni era azul, ni tenía caballo blanco...esta noche, su príncipe no era más que un maldito sapo.

viernes, 24 de agosto de 2012

Sí, tengo un corazón

Ésta es la primera vez que inicio el título de una de las entradas del blog con letra mayúscula. La omisión ortográfica de las demás ha sido adrede; la distinción de esta vez, también lo es. Es una reiteración para quiénes guardan la duda o para los que la han manifestado en distintos escenarios..así, "dique" en son de broma, así, con la verdad del pendejo...

"Ah, pero tú sientes"..."muchachita, parece que no eres tan mala"..."tú como que eres buena...en el fondo". En muchas ocasiones he tenido que sonreír ante la sorpresa que causa el que me muestre conmovida frente a ciertos golpes. Lejos de halagarme, me duele el que se confunda fortaleza con insensibilidad.

Alguna vez, fue siempre intensa la llama y se me quemaron muchas cosas. Ahora, leo bien la receta para saber cuando hay que cocinar a fuego lento y cuando flamear. No todos los platos que nos toca sacar en el restaurante Vida salen de la cocina caliente...hay situaciones Ceviche, situaciones Gazpacho, igualmente deliciosas. 

No suelo salir en mi defensa ante estas conjeturas. He aprendido también que la gente no siembra dolor en suelo infértil. Cuando te consideran indolente, sales de la lista de prospectos para herir. Te liberas de muchas amenazas.

Ahora bien, a ése que saben de corazón fuerte..uy! nada más se jodió! A ese le toca lo que al burriquito de carga. Se le explota por su aguante...échale más que cabe!

No conozco nada más deplorable que abusar de quién merece respeto por la grandeza de su corazón. Ése que, aunque más fuerte, está lleno de amor...o no es eso de lo que está hecho un buen corazón al fin y al cabo?

"Aprendí a no querer tanto y a querer mejor" dice una de Alex Sintek. Amar a plena conciencia. No debe existir nada más puro. Quererte, a pesar de mi cordura que grita que no lo mereces...existe peor locura? dime si no es lo más humano.

jueves, 16 de agosto de 2012

hotel, dulce hotel

Hace poco más de un año, la vida se antojó de cumplirme un deseo. "Un trabajo que me permita viajar", pedía, mientras hojeaba el pasaporte en que se perdía uno que otro sello. Hoy, tengo más millas que los pilotos dice un amigo. Miro hacia atrás y sonrió, agradeciendo a aquel ángel que decidió decir que sí a uno de mis caprichos.

Empacar, desempacar es tarea de cada semana. Esta noche, por ejemplo, he confirmado reservas en Santa Cruz, La Paz, Cochabamba, Lima, Trujillo, Cuzco, Arequipa y el DF. Todas para septiembre.

Parecería que estoy en mis aguas. "Para dónde vas ahora, mariposita viajera?" dice papi cuando me llama. Juro, entonces, escuchar la canción de Daughtry, be careful what you wish for; cos, you just might get it all... 

Ciertamente, estoy a gusto. Nombro a las ciudades por el código de sus aeropuertos y cuando me piden un documento, doy mi número de pasaporte antes que el de la cédula. En ningún lugar deshago maletas. Las perchas cuelgan vacías del clóset de mi habitación en Bávaro al igual que las de los hoteles que me reciben por unos días. 

A pesar de tanto movimiento, me asusta un poco el no sentirme de ningún lado. Al compartir impresiones con colegas que llevan igual ritmo, prefiero quedarme callada cuando todos coinciden con el "ya me hace falta dormir en mi cama". Yo no siento eso. Será porque todas las camas son mías o, tal vez, porque ninguna lo sea? Duermo plácidamente esté en Santo Domingo, Bávaro o Porto Alegre y eso, lejos de hacerme ciudadana del mundo, me hace una extranjera en todas partes. 

Recibo correos de amigos que cuentan cómo van encontrando su lugar y rebusco entre mis sellos algún aeropuerto del que me haya costado despedirme. Quiero encontrar alguna pista de mi destino final. Saber que este ir y venir no serán para toda la vida. Mis ojos se detienen por un segundo sobre uno de los códigos....allí quisiera volver, realmente? de verdad sentí que pertenecía? así debe ser llegar a tu hogar?...el silencio por respuesta y la esperanza de que mi lugar también exista. 

Mientras, me devuelve al presente la parte de mi que sabe que no he llegado. Yo estoy aquí, de paso. 

domingo, 12 de agosto de 2012

el valor de una pérdida

Esta semana tuvo un sabor agridulce. Algunas, buenas noticias; otras, muy, muy tristes. Niza había escrito sobre la enfermedad de Bosco hacía unos días y cuando vi su mensaje en mi bandeja de entrada, apretó el nudo que traía en el estómago. "He is in dog's heaven now" decía y las lágrimas me nublaron la vista. Ya no podía leer. En realidad, ya no quería leer. Quería volar hasta Bogotá y abrazarla. Sabía que había perdido más que una mascota. Había muerto algo de ella ese día.

Me llenó un luto ajeno que no supe explicar claramente en la oficina. Por qué lloras? qué te pasa? y yo, entre sollozos, explicaba que lloraba por un perro. Un perro? pero, tuyo? no, no era mío...nadie entendía. Incluso, yo misma llegué a cuestionar mi llanto cuando llegó la noche y aún era incontrolable.

Rememoré, entonces, una conversación que había tenido uno o dos días antes en la que comentaba con un amigo el significado de las cosas en nuestras vidas...de cómo no lloré cuando me robaron el carro sin embargo, aún me dolía recordar que ese mismo amigo extravió el libro que le había prestado. "Espero que alguien lo tenga en su mesa de noche" le dije, no a modo de reproche sino, deseando realmente que mi libro no anduviera perdido en algún clóset lleno de telarañas. Su espacio en mi estante sigue vacío. En respuesta, mi interlocutor pidió excusas y le perdoné por enésima vez. Concluimos en que no debe cuestionarse el valor que podemos llegar a dar a lo que parecería tan simple como un libro o una canción.

Soy super celosa con las canciones también. Las enlazo a recuerdos, a personas de manera similar a la que queda unido un buen filme a su banda sonora. No imagino "As time goes by" sonando en otra película que no sea Casablanca como, tampoco, me atrevo a bailar la canción que me dedicara algún amor pasado con un nuevo compañero. Se me enredan el alma y los pies, no por algún vestigio latente sino porque se trata de una nueva historia que necesita su propio soundtrack.

Perros, canciones, libros...cada corazón con lo que decide amar sin obligación de dar explicaciones. Es amor genuino, real...tan puro como cualquier otro y hoy me siento más que agradecida por haberme quitado un gran peso de encima: el de pretender que los demás aprueben o no mi dolor...es mi mercado y, en él, asigno yo los valores.

jueves, 7 de junio de 2012

la realidad vivida, fue antes soñada

A veces, la vida nos regala uno de esos días en que nos da por habitar lo incierto; pensar en el cómo sería, en lo que pudo haber sido. Mi primera reacción ante esas noches que amenazan con llenarse de melancolía es la de ponerme unos tenis y salir a correr. Es mi forma de no serle infiel a un presente que me ha regalado tantas cosas buenas; mi compromiso con ese ahora que no merece que la traicione prefiriendo un pasado o un futuro que no existen.

A pesar de que cada vez me hago más fuerte, no siempre gano la batalla. La última que perdí se dio la semana pasada en uno de los hoteles en los que me ha tocado dormir últimamente. No conseguía conciliar el sueño, a pesar del cansancio de ir y venir empacando y desempacando gracias a un presente que cada día se parece más a aquello que pedí al universo alguna vez. 

Daba vueltas en la cama, pasaba de una canción a otra, hasta que llegó la hora de levantarme a mi primera reunión sin haber pegado un ojo. Salí a caminar por Sao Paulo vestida con abrigo y dos enormes ojeras, autoreprochándome por andar sumergida deseando nuevas cosas para mañana; agotando las horas en añoranzas, en vez de celebrar que hoy es realidad del sueño que tuve ayer. 

Iba a cada cita sin poner atención. No escuchaba lo que decían los demás, era tanto el ruido de mi debate interior. Soñar o vivir? si no alimento mi sueño de hoy, cómo hago que crezca hasta ser realidad mañana? y si no llega el mañana? y por estar soñando me pierdo el hoy? La parte que sueña y la parte que es, conviven en mi. Me visto de imparcialidad y permito a cada una su espacio. Decido darme una tregua y brindarme un café . Con el primer sorbo, hago las paces conmigo misma y suena en mi cabeza  la melodía esa de Jarabe de Palo "sueño con los ojos abiertos; puede que pienses que estoy loco porque me creo lo que sueño" 

lunes, 7 de noviembre de 2011

serendipity

Teníamos reunión a las 10:30 a..m. Llegó temprano, acompañada de una amiga. Ambas llevaban vestidos que dejaban entrever sus trajes de baño debajo. Qué buena vida!-pensé. Luego me convencería de que vender su proyecto con propiedad no imponía códigos de vestimenta.  

Tras llegar a un acuerdo, las invité a almorzar. Aceptaron con la condición de que dejaríamos el tema original en la oficina y que, mientras comíamos, quedaba prohibido hablar de trabajo. Entre la ensalada y la sopa, supe que vivían en Miami, que tenia, cada una, más de 45 años y, por lo menos, 3 cirugías plásticas. 

Ya en el plato fuerte, supe que la mayor había elegido no casarse, ni tener hijos: "Son tan monos, los chiquillos! me encantan de a ratos! Unos sobrinos me vienen fenomenal. Felicito a quienes deciden ser madres, pero eso de un compromiso de por vida, no es lo mio". Admiré su autenticidad.

Charlábamos y reíamos a gusto. Llegó, entonces el momento de hablar de mi: Y tú, cariño? Eres casada? - ¨No. No, todavía. La verdad es que no sé si lo seré. Les expliqué de cómo había aprendido a vivir sin prisas. En lo que llega el futuro, me disfruto el presente".

"Pues que lo tenés bien pensao'! aprobó la segunda que tenía rato callada. "Mira que a las 25 pensé que estaba jamoneta, y, nada! que a los 30 me doy cuenta de que estoy en mi mejor momento! Explotamos en carcajadas. 

Al retomar la calma, se fue poniendo seria. ¨Yo, a diferencia de ésta, me comprometí hace tiempo. Verás, me gustaba el mejor amigo de mi hermano desde siempre. Lo amo desde los 5 años¨. Lejos de burlarme, presté atención y la invité con mis ojos a seguirme contando. ¨Toda la vida he sabido que era ése y como no me ha prestao´atención, que me he quedao´con los cualquiera que me hacen compañía de cuando en ve´! pero jamás, comprometerme por soledad. Como siempre supe lo que quiero, no me he tranzao´ por menos¨.

Tuve ganas de aplaudir pero me contuve. La curiosidad le ganó a la prudencia y quise saber más. Pidió otra copa de vino que le soltó la lengua y me fue enterando de cómo el tipo se casó con otra y ella tuvo hasta que bailarse la boda, simulando alegrarse por él.

25 años y 2 divorcios después, se dieron la oportunidad. Asistieron al encuentro pendiente .."y sabes qué?"- me dijo deshaciendo el cuento de hadas, "no duró ni tres meses...Lo imaginé tan perfecto que su realidad me resultó insuficiente. Mira que fue mi error creerle un príncipe al sapo éste¨. Asentí al comprender su dolor.

Invito al postre para quitarnos ese sabor amargo que deja el recordar. La animo a probar el majarete y sonrío con orgullo criollo cuando lame la cuchara.

De regreso a la mesa, la veo palidecer, al punto de tornarse blancos sus labios. Ay, no! que se me muere la doña en el hotel! no será diabética?! le pido que me explique lo que siente, le doy un vaso de agua. Apenas la escucho, ¨Está detrás de ti, en esa mesa¨. Al voltear, identifico al protagonista de la historia que me acaba de narrar sin necesidad de que me explique más.

Tantos lugares tiene el mundo, tantos hoteles en Punta Cana. Estos dos extranjeros, venir a coincidir en mi hora de almuerzo! me toca retirarme despacio, como quien escucha el relato y se siente cómplice de sus autores. Se miran, se acercan, sin mediar palabras, con la certeza de que ambos anhelaban el reencuentro.

A veces siento ganas de escribirle para saber qué pasó después, si habrán corrido mejor suerte, pero me detengo. Me basta con que, esa tarde, le pusimos final feliz al cuento.

jueves, 2 de junio de 2011

qué hay del domingo?

Me sorprendieron sus gritos en la escalera. Era joven, muy joven y de sus ojos rebozaban las lágrimas.

-Qué te pasa?-pregunté alarmada, mientras el chico que la acompañaba, trataba inútilmente de tranquilizarla. -Un tipo, trató de atracarnos, nos dimos cuenta de que no traía pistola y echamos a correr- dijo sofocado-Nos cayó atrás, pero nos escondimos en tu escalera.

Les brinde un vaso de agua y cuando estuvieron calmados, decidí llevarlos a su casa. De camino, me contaron que tienen ambos 16 años, son novios hace 8 meses y, ese domingo, iban a tomar el autobús para ir de compras.

Se despidieron con un ¨ cuídate mucho¨ y sentí tristeza por lo efímero del encuentro con mis recién adquiridas amistades. Les pedí que se cuidarán también. La niña me dio un abrazo y me aseguró que todo estaría bien - No te preocupes, estoy tranquila. Al final no se llevó el dinero, ni mi celular. No logró hacernos daño!

Ya de vuelta a casa, recordé que también tuve 16, que disfruté de amoritos de adolescente y pasé muchas tardes de domingo inventando paseos...pienso en esos días y sonrío.

Me veo reflejada en sus ojos y me avergüenza que, como sociedad, no podamos garantizarle lo que otros tuvimos. Para mi nueva amiga el recuerdo queda ahora manchado por el susto de saberse frágil, indefensa. Las tardes de sus domingos irán, por siempre, empapadas del sudor que provoca el miedo. 

Puede excusarse, ladronzuelo, diciendo que no les quitó nada. Hasta ha logrado que ella así lo crea. Lamentablemente, soy algo más escéptica. Siento que hay un daño intangible, una mancha que se hace más grande a largo plazo. Discúlpeme cuando  pregunto: y la felicidad de las tardes de domingo? Ésas, quién se las devuelve?