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miércoles, 13 de febrero de 2013

cobija para el alma

Miró hacia la ventana y confirmó que seguiría lloviendo. "En días como éste debería estar prohibido salir de la cama" se dijo a sí misma. 

Una taza de té, un buen libro y música de Filio. El combo estaba completo...
Mentira! no iba a disfrutar de ninguna de esas cosas mientras sintiera tanto frío. Buscó en el armario y sacó unas medias y otra sábana...Pasó un buen rato pero, sus pies y sus manos seguían helados.

-Por qué no se calientan? Por qué le costaba tanto encontrar una posición cómoda a su cuerpo? Ese cuerpo acostumbrado a la soledad de tantas habitaciones, a dormirse sin extrañar, a sentirse igual en cualquier parte del mundo, habituado a hacer de cada cama, la suya.

Entendió entonces que nada sería igual después de haber enredado sus pies junto a esos otros. Había un nuevo comienzo tras el calor que la había abrigado bajo aquella colcha... Absolutamente nada volvería a ser lo que era.

Más bien, era tiempo de escribir una nueva página al cuento. De repente, mitigó toda la brisa aquella sonrisa que se le dibujaba en el rostro, resultado de la certeza de estarse tejiendo un final feliz para las tardes de lluvia por venir!

jueves, 16 de agosto de 2012

hotel, dulce hotel

Hace poco más de un año, la vida se antojó de cumplirme un deseo. "Un trabajo que me permita viajar", pedía, mientras hojeaba el pasaporte en que se perdía uno que otro sello. Hoy, tengo más millas que los pilotos dice un amigo. Miro hacia atrás y sonrió, agradeciendo a aquel ángel que decidió decir que sí a uno de mis caprichos.

Empacar, desempacar es tarea de cada semana. Esta noche, por ejemplo, he confirmado reservas en Santa Cruz, La Paz, Cochabamba, Lima, Trujillo, Cuzco, Arequipa y el DF. Todas para septiembre.

Parecería que estoy en mis aguas. "Para dónde vas ahora, mariposita viajera?" dice papi cuando me llama. Juro, entonces, escuchar la canción de Daughtry, be careful what you wish for; cos, you just might get it all... 

Ciertamente, estoy a gusto. Nombro a las ciudades por el código de sus aeropuertos y cuando me piden un documento, doy mi número de pasaporte antes que el de la cédula. En ningún lugar deshago maletas. Las perchas cuelgan vacías del clóset de mi habitación en Bávaro al igual que las de los hoteles que me reciben por unos días. 

A pesar de tanto movimiento, me asusta un poco el no sentirme de ningún lado. Al compartir impresiones con colegas que llevan igual ritmo, prefiero quedarme callada cuando todos coinciden con el "ya me hace falta dormir en mi cama". Yo no siento eso. Será porque todas las camas son mías o, tal vez, porque ninguna lo sea? Duermo plácidamente esté en Santo Domingo, Bávaro o Porto Alegre y eso, lejos de hacerme ciudadana del mundo, me hace una extranjera en todas partes. 

Recibo correos de amigos que cuentan cómo van encontrando su lugar y rebusco entre mis sellos algún aeropuerto del que me haya costado despedirme. Quiero encontrar alguna pista de mi destino final. Saber que este ir y venir no serán para toda la vida. Mis ojos se detienen por un segundo sobre uno de los códigos....allí quisiera volver, realmente? de verdad sentí que pertenecía? así debe ser llegar a tu hogar?...el silencio por respuesta y la esperanza de que mi lugar también exista. 

Mientras, me devuelve al presente la parte de mi que sabe que no he llegado. Yo estoy aquí, de paso. 

martes, 17 de mayo de 2011

tanto

Hoy, tengo tanto que contarte. 
Me gustaría saber tu nombre, reconocer tu rostro, poder llamarte.

La carretera avanza y mi mente vuela...
Muero por hablarte de la canción que suena, del color de la noche, del frío que hace.

Miento pensando que me esperas en casa. 
Invento que ya te conozco y decido hablarte. Se pierden mis dedos al recorrer el directorio. 
Buscan un teléfono que todavía no grabo...Me lo das y lo apunto?

Hoy, tengo tanto que contarte, hoy, que hace frío y el silencio susurra esta historia de quien pasa la vida al lado de nadie.