jueves, 16 de agosto de 2012

hotel, dulce hotel

Hace poco más de un año, la vida se antojó de cumplirme un deseo. "Un trabajo que me permita viajar", pedía, mientras hojeaba el pasaporte en que se perdía uno que otro sello. Hoy, tengo más millas que los pilotos dice un amigo. Miro hacia atrás y sonrió, agradeciendo a aquel ángel que decidió decir que sí a uno de mis caprichos.

Empacar, desempacar es tarea de cada semana. Esta noche, por ejemplo, he confirmado reservas en Santa Cruz, La Paz, Cochabamba, Lima, Trujillo, Cuzco, Arequipa y el DF. Todas para septiembre.

Parecería que estoy en mis aguas. "Para dónde vas ahora, mariposita viajera?" dice papi cuando me llama. Juro, entonces, escuchar la canción de Daughtry, be careful what you wish for; cos, you just might get it all... 

Ciertamente, estoy a gusto. Nombro a las ciudades por el código de sus aeropuertos y cuando me piden un documento, doy mi número de pasaporte antes que el de la cédula. En ningún lugar deshago maletas. Las perchas cuelgan vacías del clóset de mi habitación en Bávaro al igual que las de los hoteles que me reciben por unos días. 

A pesar de tanto movimiento, me asusta un poco el no sentirme de ningún lado. Al compartir impresiones con colegas que llevan igual ritmo, prefiero quedarme callada cuando todos coinciden con el "ya me hace falta dormir en mi cama". Yo no siento eso. Será porque todas las camas son mías o, tal vez, porque ninguna lo sea? Duermo plácidamente esté en Santo Domingo, Bávaro o Porto Alegre y eso, lejos de hacerme ciudadana del mundo, me hace una extranjera en todas partes. 

Recibo correos de amigos que cuentan cómo van encontrando su lugar y rebusco entre mis sellos algún aeropuerto del que me haya costado despedirme. Quiero encontrar alguna pista de mi destino final. Saber que este ir y venir no serán para toda la vida. Mis ojos se detienen por un segundo sobre uno de los códigos....allí quisiera volver, realmente? de verdad sentí que pertenecía? así debe ser llegar a tu hogar?...el silencio por respuesta y la esperanza de que mi lugar también exista. 

Mientras, me devuelve al presente la parte de mi que sabe que no he llegado. Yo estoy aquí, de paso. 

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