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lunes, 22 de julio de 2013

yo sólo pensaba

Es común en mi país, escuchar que somos bendecidos; que el terremoto que sacudió a Haití apenas se sintió en nuestro lado de la isla; que no importa lo que digan las previsiones meteorológicas, los huracanes se desvían antes de tocar suelo dominicano; que, a pesar de todo, mi Quisqueya sigue siendo un paraíso porque "Papá Dios ama esta tierra". 

Incluso, se alega que nuestra informal idiosincrasia, que eso de tomárnoslo todo a "chercha" es una bendición porque "si le doy mente a lo dura que está la cosa, paro en loco".

Pienso en estas afirmaciones y me es difícil separarlas de la paradoja que las mismas suponen para aquellas naciones que sufren constantemente la furia de la naturaleza sobre su tierra y sobre sus habitantes: Es que, acaso, ondea junto a esas banderas alguna maldición? No son esos hombres y mujeres también hijos de Dios? Qué nos hace a los dominicanos más merecedores del amor del Padre que el resto de la humanidad?

Pienso también en cómo logran esas naciones abatidas recuperarse de las catástrofes, en cómo su gente se hace más fuerte y, sobretodo, más humana y precavida. Reconstruyen sobre cimientos más fuertes e incorporan aprendizaje tan valioso sobre hermandad y compasión que hasta me es posible vislumbrar la bendición en esas escenas de dolor como la sonrisa en la cara de un maestro que lee el impecable examen final de un estudiante que ha sido un tormento durante todo el año, pero que ha logrado enderezar a base de fuertes lecciones.

Pienso además, en las veces que hemos enfrentado alguna calamidad de menor grado a las mayúsculas desgracias que nos muestra el televisor desde países lejanos y en cómo hemos reaccionado. No bien ha parado la lluvia, cuando volvemos a clavar las tablas en la misma orilla del río cuyas aguas arrastraron nuestra casa; Bajo instrucciones de abandonar nuestros hogares, nos detiene el miedo a que nos roben si nos movemos a los refugios; Nos alegramos de los paros de docencia y de que los avisos de tormenta nos saquen de la oficina antes de las 5 pm..."saca la mesa de dominó y ponte una bachatica que eso e' un chin de agua que va a caer"

Se me ocurre que, tal vez, el maestro entendió hace tiempo que no hay esperanzas con este alumno testarudo y, por eso, ya ni le pasa la prueba...Pienso y me duele que nos sea tan fácil dejarlo todo en manos de un Padre que quisiera ver nuestro accionar.

Preferiría no creer que nuestra "bendición" pudiera estar basada en la certeza de que no seremos capaces de emerger como el Fénix si algo nos llegara a suceder. Así como no merece ser libre el pueblo que es esclavo, INDOLENTE y servil, diría Prud'Homme...Y es que nuestro deber patriótico no está hoy en los campos de batalla; está en la entrega diaria de lo mejor de cada uno para poder enfrentar como nación los días menos benditos.

Pido excusas a quiénes ofenderé con esta entrada...yo sólo pensaba con los dedos en el teclado.

domingo, 18 de julio de 2010

ángel de la guarda...dulce compañía

Tengo un ángel en el cielo. Fue mi amiga en pre escolar pero tuvo que irse antes porque papá Dios la necesitaba allá arriba. Así me lo explicaron de niña.

Mentiría si dijera que la recuerdo a cabalidad. Conservo pinceladas: merienda compartida en una lonchera...dedos manchados de palitos de queso. La abrazo y tiene el pelo corto. 

Se parecía en verdad a esa imagen que me viene a la mente? pues, no lo sé. Bien podría consultarlo con mami, pero tengo miedo de que diga que tenía el pelo largo. Sería confirmar que he olvidado su rostro; habría mi mente traicionado su recuerdo.

Fuera cual fuera su rostro terrenal, lo cierto es que han pasado más de 20 años y aún la siento. Para reincorporarla a mi vida, la he designado mi representante ante el Padre.  Debo reconocer que la mantengo bastante ocupada, pidiéndole que intervenga cuando siento que Dios se tarda..."S, date una vueltecita a ver en qué va lo mío". La imagino contestar "Paola, no te explicaron que vine a lo del descanso eterno?...llévame al paso!"

A pesar de mi necedad, sé que cuento con ella. La nombro y siento su abrazo. Susurra "Todo estará bien" y entonces duermo como cuando chiquita. 

Mis abuelos y tía Rosa viven en el cielo también y de vez en cuando les pido "un empujoncito"; sin embargo, S suele llevar la carga más pesada. Tiene mi edad y fue mi mejor amiga...se me hace más fácil contarle ciertas cosas [Mamá Quina podría echarme un "Mire, carajo!" que bien se podría escuchar en la Tierra]

No mencionaré su nombre porque es algo muy mio. No creo haber hablado de ella con más de una persona.  Es parte importante de mi y siento que debo cuidarla.

Tampoco es que sea necesario nombrarla. Ella ha leido estas palabras antes de que mi corazón impulsara los dedos al teclado. Me conoce tanto!

Hoy, la molestaré de nuevo...le tengo trabajo.