jueves, 7 de junio de 2012

la realidad vivida, fue antes soñada

A veces, la vida nos regala uno de esos días en que nos da por habitar lo incierto; pensar en el cómo sería, en lo que pudo haber sido. Mi primera reacción ante esas noches que amenazan con llenarse de melancolía es la de ponerme unos tenis y salir a correr. Es mi forma de no serle infiel a un presente que me ha regalado tantas cosas buenas; mi compromiso con ese ahora que no merece que la traicione prefiriendo un pasado o un futuro que no existen.

A pesar de que cada vez me hago más fuerte, no siempre gano la batalla. La última que perdí se dio la semana pasada en uno de los hoteles en los que me ha tocado dormir últimamente. No conseguía conciliar el sueño, a pesar del cansancio de ir y venir empacando y desempacando gracias a un presente que cada día se parece más a aquello que pedí al universo alguna vez. 

Daba vueltas en la cama, pasaba de una canción a otra, hasta que llegó la hora de levantarme a mi primera reunión sin haber pegado un ojo. Salí a caminar por Sao Paulo vestida con abrigo y dos enormes ojeras, autoreprochándome por andar sumergida deseando nuevas cosas para mañana; agotando las horas en añoranzas, en vez de celebrar que hoy es realidad del sueño que tuve ayer. 

Iba a cada cita sin poner atención. No escuchaba lo que decían los demás, era tanto el ruido de mi debate interior. Soñar o vivir? si no alimento mi sueño de hoy, cómo hago que crezca hasta ser realidad mañana? y si no llega el mañana? y por estar soñando me pierdo el hoy? La parte que sueña y la parte que es, conviven en mi. Me visto de imparcialidad y permito a cada una su espacio. Decido darme una tregua y brindarme un café . Con el primer sorbo, hago las paces conmigo misma y suena en mi cabeza  la melodía esa de Jarabe de Palo "sueño con los ojos abiertos; puede que pienses que estoy loco porque me creo lo que sueño" 

lunes, 7 de noviembre de 2011

serendipity

Teníamos reunión a las 10:30 a..m. Llegó temprano, acompañada de una amiga. Ambas llevaban vestidos que dejaban entrever sus trajes de baño debajo. Qué buena vida!-pensé. Luego me convencería de que vender su proyecto con propiedad no imponía códigos de vestimenta.  

Tras llegar a un acuerdo, las invité a almorzar. Aceptaron con la condición de que dejaríamos el tema original en la oficina y que, mientras comíamos, quedaba prohibido hablar de trabajo. Entre la ensalada y la sopa, supe que vivían en Miami, que tenia, cada una, más de 45 años y, por lo menos, 3 cirugías plásticas. 

Ya en el plato fuerte, supe que la mayor había elegido no casarse, ni tener hijos: "Son tan monos, los chiquillos! me encantan de a ratos! Unos sobrinos me vienen fenomenal. Felicito a quienes deciden ser madres, pero eso de un compromiso de por vida, no es lo mio". Admiré su autenticidad.

Charlábamos y reíamos a gusto. Llegó, entonces el momento de hablar de mi: Y tú, cariño? Eres casada? - ¨No. No, todavía. La verdad es que no sé si lo seré. Les expliqué de cómo había aprendido a vivir sin prisas. En lo que llega el futuro, me disfruto el presente".

"Pues que lo tenés bien pensao'! aprobó la segunda que tenía rato callada. "Mira que a las 25 pensé que estaba jamoneta, y, nada! que a los 30 me doy cuenta de que estoy en mi mejor momento! Explotamos en carcajadas. 

Al retomar la calma, se fue poniendo seria. ¨Yo, a diferencia de ésta, me comprometí hace tiempo. Verás, me gustaba el mejor amigo de mi hermano desde siempre. Lo amo desde los 5 años¨. Lejos de burlarme, presté atención y la invité con mis ojos a seguirme contando. ¨Toda la vida he sabido que era ése y como no me ha prestao´atención, que me he quedao´con los cualquiera que me hacen compañía de cuando en ve´! pero jamás, comprometerme por soledad. Como siempre supe lo que quiero, no me he tranzao´ por menos¨.

Tuve ganas de aplaudir pero me contuve. La curiosidad le ganó a la prudencia y quise saber más. Pidió otra copa de vino que le soltó la lengua y me fue enterando de cómo el tipo se casó con otra y ella tuvo hasta que bailarse la boda, simulando alegrarse por él.

25 años y 2 divorcios después, se dieron la oportunidad. Asistieron al encuentro pendiente .."y sabes qué?"- me dijo deshaciendo el cuento de hadas, "no duró ni tres meses...Lo imaginé tan perfecto que su realidad me resultó insuficiente. Mira que fue mi error creerle un príncipe al sapo éste¨. Asentí al comprender su dolor.

Invito al postre para quitarnos ese sabor amargo que deja el recordar. La animo a probar el majarete y sonrío con orgullo criollo cuando lame la cuchara.

De regreso a la mesa, la veo palidecer, al punto de tornarse blancos sus labios. Ay, no! que se me muere la doña en el hotel! no será diabética?! le pido que me explique lo que siente, le doy un vaso de agua. Apenas la escucho, ¨Está detrás de ti, en esa mesa¨. Al voltear, identifico al protagonista de la historia que me acaba de narrar sin necesidad de que me explique más.

Tantos lugares tiene el mundo, tantos hoteles en Punta Cana. Estos dos extranjeros, venir a coincidir en mi hora de almuerzo! me toca retirarme despacio, como quien escucha el relato y se siente cómplice de sus autores. Se miran, se acercan, sin mediar palabras, con la certeza de que ambos anhelaban el reencuentro.

A veces siento ganas de escribirle para saber qué pasó después, si habrán corrido mejor suerte, pero me detengo. Me basta con que, esa tarde, le pusimos final feliz al cuento.

jueves, 2 de junio de 2011

qué hay del domingo?

Me sorprendieron sus gritos en la escalera. Era joven, muy joven y de sus ojos rebozaban las lágrimas.

-Qué te pasa?-pregunté alarmada, mientras el chico que la acompañaba, trataba inútilmente de tranquilizarla. -Un tipo, trató de atracarnos, nos dimos cuenta de que no traía pistola y echamos a correr- dijo sofocado-Nos cayó atrás, pero nos escondimos en tu escalera.

Les brinde un vaso de agua y cuando estuvieron calmados, decidí llevarlos a su casa. De camino, me contaron que tienen ambos 16 años, son novios hace 8 meses y, ese domingo, iban a tomar el autobús para ir de compras.

Se despidieron con un ¨ cuídate mucho¨ y sentí tristeza por lo efímero del encuentro con mis recién adquiridas amistades. Les pedí que se cuidarán también. La niña me dio un abrazo y me aseguró que todo estaría bien - No te preocupes, estoy tranquila. Al final no se llevó el dinero, ni mi celular. No logró hacernos daño!

Ya de vuelta a casa, recordé que también tuve 16, que disfruté de amoritos de adolescente y pasé muchas tardes de domingo inventando paseos...pienso en esos días y sonrío.

Me veo reflejada en sus ojos y me avergüenza que, como sociedad, no podamos garantizarle lo que otros tuvimos. Para mi nueva amiga el recuerdo queda ahora manchado por el susto de saberse frágil, indefensa. Las tardes de sus domingos irán, por siempre, empapadas del sudor que provoca el miedo. 

Puede excusarse, ladronzuelo, diciendo que no les quitó nada. Hasta ha logrado que ella así lo crea. Lamentablemente, soy algo más escéptica. Siento que hay un daño intangible, una mancha que se hace más grande a largo plazo. Discúlpeme cuando  pregunto: y la felicidad de las tardes de domingo? Ésas, quién se las devuelve?

martes, 17 de mayo de 2011

tanto

Hoy, tengo tanto que contarte. 
Me gustaría saber tu nombre, reconocer tu rostro, poder llamarte.

La carretera avanza y mi mente vuela...
Muero por hablarte de la canción que suena, del color de la noche, del frío que hace.

Miento pensando que me esperas en casa. 
Invento que ya te conozco y decido hablarte. Se pierden mis dedos al recorrer el directorio. 
Buscan un teléfono que todavía no grabo...Me lo das y lo apunto?

Hoy, tengo tanto que contarte, hoy, que hace frío y el silencio susurra esta historia de quien pasa la vida al lado de nadie.

martes, 29 de marzo de 2011

pequeña ante un duende

Me sonrojo cuando recibo elogios sobre el blog. Bueno, lo que sea equivalente a sonrojarse para un prieto, diría yo...el punto es que, hace unos días, me subió mucha más sangre a la cara cuando Máximo sugirió que uno de mis post le recordaba el estilo de los escritos de Freddy Ginebra.

Para mi suerte, leí este comentario a solas pues, todavía hoy, estaría mi amigo burlándose de mi cara de susto. Y es que, para mi, el duende es demasiado grande! Me gusta definirlo como la versión dominicana de aquel enano reparador de sueños que inspira una de las canciones de Silvio. 

Sus historias rebozan de cotidianidad, sin embargo, es tanta la magia que les imprime que logra convertirlas en relatos fascinantes. Hace poco más de tres meses, los dos tomos de Antes De Que Pierda La Memoria habitan mi mesa de noche y comparten el protagónico con el librito de Rayo de Luz, regalo mensual de una de mis tías para que lea la palabra diaria. 

Noche tras noche, reservo un espacio para pasar balance y dar gracias al Padre por la jornada que termina. Confieso que, en más de una ocasión, he encontrado más paz en las anécdotas de mi compatriota que en los versículos bíblicos asignados. Lejos de avergonzarme, lo admito con la certeza de que Dios nos habla a través de distintos canales, eligiendo los más efectivos de acuerdo a la idiosincracia del interlocutor.

En mi caso, Dios sabe que entiendo mejor el lenguaje llano y sin complicaciones; que me deleito en las maravillas escondidas en el dia a dia. Es por eso que me hace llegar su mensaje de amor por el prójimo y su llamado a que sea agradecida en un formato "aplatanado", descifrable entre historias criollas que se me hacen más familiares que aquellas de pueblos que no sé señalizar en el mapa.

Me rio a carcajadas, dejo caer alguna lagrimita y, sobretodo, asiento miles de veces,  al ver mis sentimientos reflejados en los relatos de un ser humano común, cuya excentricidad radica en tener un corazón abierto. Al igual que Don Freddy, me siento bendecida por contar con añoranzas de la niñez,  por haber cultivado amistades verdaderas, por el espectáculo que me brindan las diversas manifestaciones del arte y por las tantas veces que me ha salvado el pellejo la espontaneidad. 

Le habré visto alguna vez, de lejos, en Casa de Teatro. Sin embargo, a este extraño, le conozco a través de las historias que quiere que sus nietos recuerden y que contienen reflexiones de gran ayuda para aquellos que aspiramos vivir a plenitud.

Don Freddy, no se me vaya a asustar! Juro que no soy aquella señora que se arrodilló a sus pies,   asegurando que era Jesucristo. Soy una muchacha que, bendecida con la misma falta de cordura,  reconozco en los hombres, el amor de Dios, del que todos somos capaces de ser portavoces y que sólo los menos, de los que usted tiene la dicha de formar parte, aprenden a llevar a la práctica, sin complicarlo,  simplemente, luchando contra la tristeza y apostando a la felicidad.

No tienen estas palabras más intención que hacerle partícipe, ahora a conciencia, de la alegría que, con la ayuda de sus relatos, encuentro cada noche antes de irme a acostar. Mi aplauso sincero para el duende mayor, "esta personita feliz con afán risueño de enmendar lo roto".

jueves, 3 de marzo de 2011

literalmente

La discusión iba subiendo de tono cuando, de repente, escribió "es que te tomas todo muy literalmente". En ese momento, mi instinto confirmó que no tenía sentido seguir con el debate.  En cambio, mi mente cuestionaba esa última frase y, en segundos, me encontré sumergida en la duda de estar sobre actuando.

Procedí entonces, al análisis minucioso de las últimas conversaciones en búsqueda de alguna señal de mi supuesta equivocación al interpretar lo que había leido. Confieso que me encanta esto de tener conversaciones grabadas y poder repasarlas tras haberlas reposado. 

Comencé por la primera de ellas, fechada algunos meses atrás, y para mi sorpresa no estaba loca. Al releerlas, sus palabras provocaron las mismas impresiones que la vez primera. Comprendí entonces, que no era descabellado entender por los términos empleados el significado que tienen. Si alguien dice "hablamos mañana", asumo que, al dia siguiente, estaremos en contacto de alguna forma. Si no es su intención hablar tan pronto, un "hasta luego" encaja a la perfección.

Simplemente, no veo la necesidad de transmitir un mensaje "confuso". Mira que somos afortunados los de habla hispana al contar con un idioma tan vasto como el español! Pone a nuestra disposición millones de palabras, justo para que tengamos a mano la correcta para "eso" a lo que queremos referirnos. Si extrañas su cuerpo se llama "deseo"; si además, te enamoraste de su alma, se trata de "amor". Es tan simple no complicarlo.

Me sorprende que tanta gente parezca sentirse cómoda al establecer esta lucha constante contra el diccionario. Yo, por el contrario, sigo creyendo en el poder de la palabra. Añoro los tiempos en que los contratos se firmaban de "boca" porque el compromiso de lo dicho era inquebrantable.

Lo sé, soy una gran muestra de terquedad. Lejos de avergonzarme, estoy orgullosa de que mis dedos y mi boca hayan aprendido a traducir "literalmente" lo que mi mente piensa y mi corazón siente. Sería faltarme a mi misma si desvirtuara el mensaje. Hablar con sinceridad es un ejercicio que aliviana la carga del alma...lo requeterecomiendo!

Parpadea una luz verde en la pantalla que me regresa a la realidad. Interpreto que es, como en los semáforos, señal de que puedo avanzar. Invento una excusa para despedirme y cierro la ventana. Mi interlocutor secunda con un "dejémoslo ahí", que confirma su falta de interés. 

Espera! en su mundo, bien podría haber sido un "continuemos más tarde". Lo siento, no más acertijos para esta niña terca.

domingo, 27 de febrero de 2011

feliz cumpleaños

Hoy tengo un cumpleaños que celebrar. Este aniversario es sumamente especial pues es, en cierta manera, el de todos: el de la marchanta con su cubeta de flores, el del niño que camina kilómetros de tierra para ir a la escuela, el del anciano que cuenta historias en el parque, el de las manos que tocan la tambora...en fin, "patria, son tantas cosas bellas" dice Blades.

Es 27 de febrero. Cumplimos 167 años y aun nos queda tanto por aprender. Pienso en las bendiciones por las que rezo para nosotros, los dominicanos y surgen en mi mente muchas cosas: deseo un pueblo educado, capaz de exigir lo que merece; de ver en tus recursos las oportunidades que parecen saltar a la vista de los inversionistas extranjeros; de reconocer lo valioso de nuestros orígenes y sentirnos orgullosos de ellos.

Nos quiero libre de la ignorancia, de tanta miseria, del orgullo de sobresalir por escandalosos en los aeropuertos o por impuntuales en los negocios. Tenemos tanto más por lo que brillar.

Pedro Guerra comentó en su blog: "República Dominicana significa mis comienzos en América. Hace 11 años, fui por primera vez y nunca lo olvido(...) Esta vez, actué en el Hard Rock Café de Santo Domingo y de Punta Cana. No hubo silencio. No hubo calma. No hubo conexión. Era imposible hablar y difícil cantar. Algo falló. No la pasé bien..." 

Fui al concierto de Santo Domingo, Pedro tiene razón. Fallamos ese día porque dejamos la educación en casa. Sentí vergüenza. Más bien, rabia porque sé que tenemos una cara mucho más hermosa que la que mostramos esa noche, y tantas otras noches, dejando un mal sabor en la memoria de quienes nos visitan o nos reciben.

Por qué traer comentarios como éstos a la mesa? Qué afán de aguarnos la fiesta! No es esa mi intención. Sólo quiero, República Dominicana, que luzcas tu grandeza cada día; que nos acordemos del tricolor de tu bandera aún cuando haya pasado febrero.

A pesar de tanta carencia, celebro porque la bendición de haber nacido en este pedacito de cielo alegra cada día de mi vida. Mi regalo será el compromiso de darte lo mejor de mi. Espero que los demás te hayan traído lo mismo.

Feliz cumpleaños! Me dueles porque te amo.