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martes, 29 de marzo de 2011

pequeña ante un duende

Me sonrojo cuando recibo elogios sobre el blog. Bueno, lo que sea equivalente a sonrojarse para un prieto, diría yo...el punto es que, hace unos días, me subió mucha más sangre a la cara cuando Máximo sugirió que uno de mis post le recordaba el estilo de los escritos de Freddy Ginebra.

Para mi suerte, leí este comentario a solas pues, todavía hoy, estaría mi amigo burlándose de mi cara de susto. Y es que, para mi, el duende es demasiado grande! Me gusta definirlo como la versión dominicana de aquel enano reparador de sueños que inspira una de las canciones de Silvio. 

Sus historias rebozan de cotidianidad, sin embargo, es tanta la magia que les imprime que logra convertirlas en relatos fascinantes. Hace poco más de tres meses, los dos tomos de Antes De Que Pierda La Memoria habitan mi mesa de noche y comparten el protagónico con el librito de Rayo de Luz, regalo mensual de una de mis tías para que lea la palabra diaria. 

Noche tras noche, reservo un espacio para pasar balance y dar gracias al Padre por la jornada que termina. Confieso que, en más de una ocasión, he encontrado más paz en las anécdotas de mi compatriota que en los versículos bíblicos asignados. Lejos de avergonzarme, lo admito con la certeza de que Dios nos habla a través de distintos canales, eligiendo los más efectivos de acuerdo a la idiosincracia del interlocutor.

En mi caso, Dios sabe que entiendo mejor el lenguaje llano y sin complicaciones; que me deleito en las maravillas escondidas en el dia a dia. Es por eso que me hace llegar su mensaje de amor por el prójimo y su llamado a que sea agradecida en un formato "aplatanado", descifrable entre historias criollas que se me hacen más familiares que aquellas de pueblos que no sé señalizar en el mapa.

Me rio a carcajadas, dejo caer alguna lagrimita y, sobretodo, asiento miles de veces,  al ver mis sentimientos reflejados en los relatos de un ser humano común, cuya excentricidad radica en tener un corazón abierto. Al igual que Don Freddy, me siento bendecida por contar con añoranzas de la niñez,  por haber cultivado amistades verdaderas, por el espectáculo que me brindan las diversas manifestaciones del arte y por las tantas veces que me ha salvado el pellejo la espontaneidad. 

Le habré visto alguna vez, de lejos, en Casa de Teatro. Sin embargo, a este extraño, le conozco a través de las historias que quiere que sus nietos recuerden y que contienen reflexiones de gran ayuda para aquellos que aspiramos vivir a plenitud.

Don Freddy, no se me vaya a asustar! Juro que no soy aquella señora que se arrodilló a sus pies,   asegurando que era Jesucristo. Soy una muchacha que, bendecida con la misma falta de cordura,  reconozco en los hombres, el amor de Dios, del que todos somos capaces de ser portavoces y que sólo los menos, de los que usted tiene la dicha de formar parte, aprenden a llevar a la práctica, sin complicarlo,  simplemente, luchando contra la tristeza y apostando a la felicidad.

No tienen estas palabras más intención que hacerle partícipe, ahora a conciencia, de la alegría que, con la ayuda de sus relatos, encuentro cada noche antes de irme a acostar. Mi aplauso sincero para el duende mayor, "esta personita feliz con afán risueño de enmendar lo roto".

viernes, 26 de noviembre de 2010

the bridge across forever

Finalmente, terminé de leer The Bridge Across Forever de Richard Bach, el libro que Villo me regaló hace más de 8 años y que, por alguna razón, nunca me despertó interés. Cada cierto tiempo, mi amigo preguntaba -“Llegaste a leer el libro?”  - "eh? aún, no!" Me daba tanta vergüenza con él, que corría al estante desde que colgaba el teléfono, sólo para iniciar otro intento fallido de que sus páginas me amarraran.

Hace un mes, estaba haciendo una de esas limpiezas de closet que patrocina mi querida madre y lo encontré. De lo viejo, estaba casi perdiendo la portada. Lo puse encima de la cama y, esa noche, comencé a releer el primer capítulo; el mismo que, de tantas veces, bien podría recitar de memoria. Lo que sí ocurrió por primera vez, fue que pude pasar al segundo, al tercero...y así, noche tras noche, disfruté magníficamente la lectura. Villo se jactaría, recalcando que tenía razón cuando dijo que era una buena obra. Para defenderme, diré que, 8 años antes, no hubiese valorado lo aprendido como lo hago ahora.

Tengo que admitir que, a pesar de que su trama me seguía resultando algo cansona, contenía enseñanzas que me hubiese encantado haber plasmado yo con palabras y por las que envidio enormemente a Richard Bach.

Dice Pedro Guerra en su blog “compro libros y en los libros se esconden las canciones. Yo las busco entre las páginas. Entre las hojas de los cientos de libros, buceo; porque en cualquier lugar, agazapado, hay un mensaje que alguien, sin querer, dejó para mí”

Mi reciente lectura me regaló una lección hermosa que ha venido a pedirme que siga creyendo en el amor. Que su hora de llegada se rige por un reloj cuyas agujas mueve lo pronto o lo tarde que me cueste estar preparada para recibirle. Que no desespere tratando de llenar su espacio con cualquiera como remedio a la soledad porque sólo se hará más grande el vacío. Que alcanzar la plenitud es posible y que no debo conformarme con menos. Que, a su tiempo, arribará implacable y, entonces, será mi deber no ponerlo en duda y entregarle todo lo aprendido. 

Acá, algunas de las reflexiones que considero más acertadas del libro que esperó paciente a que yo fuera capaz de valorar su mensaje:
  • You are never given a wish without also being given the power to make it true.
  • To bring anything into your life, imagine that it is already there. 
  • The opposite of loneliness, it’s not togetherness. It is intimacy. 
  • The sum of one and one, if they're the right ones, can be infinity. 
  • If you would listen to what you know instead of what you fear… 
  • Until you make room in your life for someone as important to you as yourself, you will always be lonely, and searching, and lost. 
  • Boredom between two people doesn't come from being together, physically. It comes from being apart, mentally and spiritually. 
  • Anyone you want to keep in your life, never take them for granted.
  • Having made the decision to love, had I chosen life instead of death? 
  • Life never abandons life.
  • Now is our chance to hold to what is, in spite of what it seem.
  • One of the charmed pair must always supply what the other might lack.
  • Real love stories never have endings, because love does not end.
  • Did you ever feel that you were missing someone you had never met? 
  • Our soul mate is the one who makes life come to life.
  • Next to God, love is the word most mangled in every language. 
  • There are no mistakes. The events we bring upon ourselves, no matter how unpleasant, are necessary in order to learn what we need to learn; whatever steps we take, they're necessary to reach the places we've chosen to go. 
  • The best way to pay for a lovely moment is to enjoy it.
  • That's what learning is, after all; not whether we lose the game, but how we lose and how we've changed because of it and what we take away from it that we never had before, to apply to other games. Losing, in a curious way, is winning.

P.D. Villo, Gracias por el regalo [más vale tarde que nunca, no?]