lunes, 30 de agosto de 2010

no será canción

Mi poema soñó ser canción. 
Se topó con la guitarra un día
y sonrió al imaginarse cantado
al ritmo de su sonar.

Hubo meses de tarareo,
de jugar con los tonos;
trabajo duro para letras y cuerdas
que de por sí,
se encontraron cansadas.

Agotada,
escapó la melodía
con la idea maldita
de que lírica y música
compiten al fundirse.

Egoísta la guitarra que,
al unir su sonar a mis letras,
pretende no tener que
ajustar sus acordes.

Ay! alma mía,
la musa, como la chispa
nacen sin buscarlo,
pero el amor,
como las buenas composiciones,
se perfecciona con la entrega
de sus autores.

Mi poesía no será cantada;
más conservará su esencia.
A sabiendas de haber perdido 
el miedo a salir a escena,
será igual de hermosa recitada.

Cautivará con su alma
nuevas melodías.
Tal vez mañana,
algún saxo o bien,
otras cuerdas
sonarán para mí!
y bailaremos felices
acoplados en una canción.

sábado, 21 de agosto de 2010

la vida es...un corte de pelo!!!

Te cortas el pelo. Justo así, como querías...tal como lo viste en la revista. La chica que te hace el corte, sabe como secarlo. Sales de ahí enamorada. 

A los tres días, necesitas volver a tu rutina de belleza, pero resulta que no aparece una estilista que te seque como esa vez primera. Comienza la duda: "hice bien en cortarlo?";  le sigue el auto-consuelo: "Claro que sí, es que la tipa esa no sabe, pero mañana agarro el secador en casa y seguro que me sale mejor".

Desastre! comienzas con los más larguitos y todo parece sencillo...el lío viene cuando te queda el flequillo! humm...estos mechones van a dar trabajo. Sales semi-airosa de la prueba (claro está, ayudada por gotitas, mousse, gel y todo lo que aparece entre los potes de tu mamá y tu hermana) sólo para darte cuenta de que el efecto de tu secado parece ser más fugaz que la noche esa que le regalaron a Cenicienta. 

La semana siguiente, regresas al salón de belleza y resulta que la fulana entiende mejor el corte. Esta vez, hasta recibes uno que otro piropo al salir y retomas la confianza. Con esa nueva euforia, decides volver a intentarlo y descubres que el flequillo te bajó justo a la frente sin tener que saturarlo de tanta untadera. Moraleja: si la energía inicial fue buena, tendrás la capacidad de enfrentar y derrotar las dificultades venideras. 

Aprender a manejar un corte de pelo es un proceso similar al que conlleva todo el aprendizaje adquirido en otros aspectos de la vida. Cierto que es una escena algo más superflua (tanto que aún dudo si merece que le dedique estas letras) sin embargo, conlleva los mismos sacrificios que suelen ser apremiantes en aquellos sectores de la vida más relevantes: paciencia, perseverancia, optimismo y toneladas de FE. Graciosa forma de reflexionar nos regala la vida. Gracias Padre porque haces un aula de cualquier momentito!

domingo, 18 de julio de 2010

ángel de la guarda...dulce compañía

Tengo un ángel en el cielo. Fue mi amiga en pre escolar pero tuvo que irse antes porque papá Dios la necesitaba allá arriba. Así me lo explicaron de niña.

Mentiría si dijera que la recuerdo a cabalidad. Conservo pinceladas: merienda compartida en una lonchera...dedos manchados de palitos de queso. La abrazo y tiene el pelo corto. 

Se parecía en verdad a esa imagen que me viene a la mente? pues, no lo sé. Bien podría consultarlo con mami, pero tengo miedo de que diga que tenía el pelo largo. Sería confirmar que he olvidado su rostro; habría mi mente traicionado su recuerdo.

Fuera cual fuera su rostro terrenal, lo cierto es que han pasado más de 20 años y aún la siento. Para reincorporarla a mi vida, la he designado mi representante ante el Padre.  Debo reconocer que la mantengo bastante ocupada, pidiéndole que intervenga cuando siento que Dios se tarda..."S, date una vueltecita a ver en qué va lo mío". La imagino contestar "Paola, no te explicaron que vine a lo del descanso eterno?...llévame al paso!"

A pesar de mi necedad, sé que cuento con ella. La nombro y siento su abrazo. Susurra "Todo estará bien" y entonces duermo como cuando chiquita. 

Mis abuelos y tía Rosa viven en el cielo también y de vez en cuando les pido "un empujoncito"; sin embargo, S suele llevar la carga más pesada. Tiene mi edad y fue mi mejor amiga...se me hace más fácil contarle ciertas cosas [Mamá Quina podría echarme un "Mire, carajo!" que bien se podría escuchar en la Tierra]

No mencionaré su nombre porque es algo muy mio. No creo haber hablado de ella con más de una persona.  Es parte importante de mi y siento que debo cuidarla.

Tampoco es que sea necesario nombrarla. Ella ha leido estas palabras antes de que mi corazón impulsara los dedos al teclado. Me conoce tanto!

Hoy, la molestaré de nuevo...le tengo trabajo.

jueves, 8 de julio de 2010

roller coaster

I´m on the line
for the RollerCoaster
both afraid and excited,
I´m ready to be amazed

Upside, down...
funny feeling in my stomach;
my knees are shaking
still, my feet are not going backwards

I won´t get down before it´s over
Having ridden these vertical loops before,
I become more confident each time

I´m just asking for permission
to scream out loud if I need to
I may be crazy,
but I´m also human

Even when all signs read:
Relax and enjoy,
my heart has the right to doubt
before jumping for the next ride

domingo, 20 de junio de 2010

cicatrices

No tengo buena cicatrización. De niña, esto solía acomplejarme un poco. Me lastimaba con frecuencia: si corría, me caía y me sangraban las rodillas. Encima del dolor, sabía que tenía asegurada una nueva marca. Evitaba las faldas, los shorts, los vestiditos...me avergonzaban mis manchas.

Al ir creciendo, me dí cuenta de que esta deficiencia se torna aún más compleja cuando se trata de las heridas en el alma. A pesar de que logro perdonar a quien me daña, aún cuando mi corazón ha rechazado albergar rencores, me cuesta olvidar. Intento sin éxito volver a creer. Es una sensación de descontrol que hiere tanto como la ofensa primera. Me asusta pensar que el tanto caer me esté robando la confianza que siempre he tenido en la capacidad de volverme a levantar. 

Me he pasado la vida sintiéndome culpable por los dolores que alberga mi interior. He luchado contra mi naturaleza, pretendiendo borrar lo que se empeña en reiterar el tiempo; negándome a aceptar que me duelen ciertas cosas...que, aún las ya superadas, supieron arrancarme la sonrisa del rostro y que la zurrapita de cada de una de ellas sigue latente en algún lugar de mi interior. 

Hoy sé que mis manchas no deben causarme vergüenza. A pesar de ser vestigios de momentos algo más grises, también son remembranzas de aquellas pruebas que superé y que me ayudaron a convertirme en quien soy hoy día.

Cayendo aprendí a escalar. No he alcanzado la meta aún, pero tengo la certeza de estar en el camino correcto. Cada tropiezo es parte del trayecto. Mis pasos son ahora más firmes que los de ayer y, sin duda, más débiles que los que daré mañana. 

Mi presente está orgulloso de lo ganado y perdido. Mis manchitas están ahí como recordatorios que palpitan en los momentos en que, como esta madrugada, mi alma olvida que debo apostar a mi. Agradezco a cada una de las marcas sobre y bajo mi piel porque,a pesar de no ser bienvenidas, han decidido quedarse conmigo para reiterar que he logrado levantarme más de una vez.

martes, 8 de junio de 2010

consistencia

Dice mi amiga Violeta que puedo poner este asunto de la consistencia al lado de nuestro desgastado tema del sentido común. Ésto para indicar que, a pesar de ser dos armas infalibles para enfrentarnos a la vida, cada vez están más ausentes en el criterio con que nos manejamos. 

Pedimos a Dios (al fluir mayor, al Don de la barba...en fin, como quieras llamarle al Padre) que nos de la oportunidad de crecer; de mejorar; de alcanzar metas personales, laborales; hasta pedimos ser felices...y  mientras anhelamos ver ese destello de felicidad, vamos apagando con nuestros pasos cuántas luces se encienden en el camino. 

Nos victimizamos diciendo que otros alcanzan lo que quieren sin "coger tanta lucha"; nos excusamos alegando que no tenemos suerte, que algunos nacemos para pasar trabajo y, así, vamos poniendo límites a nuestros sueños, generando cadenas que nos amarran las alas. 

Es cierto que, a veces, el viento no sopla a favor y hay que bajar las velas; sin embargo, hay momentos en que lo que nos falta es ser consistentes: que lo que predicamos se parezca a nuestros actos.

Cuando conocemos nuestra meta, cuando el deseo es real, debe ser capaz de generar en nuestro interior la fuerza para permanecer comprometidos con lo que queremos alcanzar y para dar pasos firmes en esa dirección. Incluso, nos debe hacer capaces de disfrutar la espera, al reconocerla cómo parte del camino y no cómo el final del mismo. 

Dice Páez "es dura la caída, pero qué alegría cuando hacemos el gol". El jugador de fútbol sabe que el gol no es cosa de suerte, implica poner el alma y la mente en esa patada. La alegría no se genera sólo por ver la bola dentro del arco, es también el haber parido ese gol, el hecho de que sea real gracias a su esfuerzo...ser su causa.  

Ahora bien, ¿Qué pasa si el final de la senda no ofrece el paisaje que habíamos imaginado? Nos queda entonces la satisfacción de haber disfrutado el paseo, dando lo mejor de nosotros, apostando a ser inmensos, sin conformarnos, conscientes de que el ingrediente que faltó en la receta no fue nuestra consistencia. Ésto, amigos míos, genera un estado de paz que si bien no es felicidad, es igualmente capaz de ponernos una sonrisa en el rostro.

No he inventado nada de ésto. Siempre lo ha sabido el corazón. Es una pena que, a pesar de estar conscientes, permitamos que mi querida Violet siga teniendo la razón. 

lunes, 31 de mayo de 2010

a propósito del 30 de Mayo

El pasado domingo aparecía "apretujado" en el calendario, por lo menos en el de los dominicanos. La celebración del día de las madres coincidía, al igual que algún otro año, con el aniversario del ajusticiamiento de Rafael L. Trujillo, tirano que coartó la libertad de los dominicanos por 30 años.

Recuerdo que en el colegio nos hablaban de las múltiples atrocidades cometidas contra hombres y mujeres durante el régimen, destacando el asesinato de las tres hermanas Mirabal. Desde ese entonces creció mi admiración por las heroínas locales. Gracias a Patria, Minerva y María Teresa no tuve que asaltar las páginas de los libros de historia de otros países en búsqueda de modelos a seguir. Eran mujeres y eran nuestras. 

Despertó mi deseo de conocerlas, lloré leyendo En el Tiempo de las Mariposas, y volví a llorarlas en el teatro con Yo soy Minerva. Justo el pasado viernes, leía la última página de Vivas en su Jardín, la vida de mis heroínas contada por Bélgica Mirabal (Dedé), la hermana que "quedó viva para contarnos la historia", para inmortalizar a sus mariposas a través de un relato caracterizado por el amor a la libertad y el más puro amor de madre. Al desmenuzar todo lo escrito sobre "las muchachas", fui además, tomando conciencia del heroísmo silente de esa hermana que ha sobrevivido a la tortura del luto, que salta imponente sobre el vacío causado por la pérdida como cuando cabalgaba esbelta frente al cuartel de los calieses

Tal vez por lo reciente de mi lectura, me sentía doblemente contenta este domingo y me parecía tan hermosa esa "simple" casualidad de la fecha. Si la coincidencia de ambas conmemoraciones tuviese rostro, se parecería a Dedé. Ella, a quién le fue arrebatada la alegría en nombre de la libertad y en cuyas manos quedaron seis angelitos a quienes se dio por entera. Sumergirme en su relato fue transportarme a Ojo de Agua y hacerme una idea de lo grande de su dolor; Más aún, sentir la fuerza y el valor que tuvo que sacar de adentro para seguir adelante y criar sin reproches a sus nueve crías, entre hijos y sobrinos, y ser el apoyo de su propia madre a quien los golpes de la vida le debilitaron el alma y el cuerpo.

¿Cómo alcanza un corazón dar frente a la tragedia y caminar sin rencor? Lo logra porque es corazón de madre...Corazón que vela, que protege, que perdona...Corazón que ama, corazón que entrega. Corazón que vuela con las alas de sus tres mariposas.

No tengo el placer de conocer a Doña Dedé. He postergado mi visita a la casa-museo tantas veces. Ahora es uno de mis pendientes más urgentes. Espero poder abrazarla alguna vez y decirle lo orgullosa que me siento de las cuatro hijas de doña Chea. Como fruto de este pueblo que tanto les debe, quiero honrarlas, por ser sus vidas homenajes palpables a la libertad y a la maternidad.