Mi patria está de luto. Llora la partida de un hombre que vivió para servir. Frente al televisor, escucho el testimonio de un pueblo agradecido que confiesa sentirse indefenso sin Freddy Beras Goico. No soy ajena a este duelo, sin embargo, más que la muerte de un gran dominicano, es ese sentimiento de orfandad lo que provoca que las lágrimas me bañen el rostro.
Lloro porque me duele que Freddy haya sido tan grande. Hizo este hombre más de lo que estamos todos llamados a hacer? Celebró la vida, valoró a los suyos, amó a su patria, a su familia y a sus amigos y utilizó los dones que le fueron concedidos para hacer el bien.
Deberían éstas ser acciones extraordinarias? Es tanta la escasez de nuestros valores que convierte en excepcionales a quiénes ejercen a diario el oficio de la humildad, la honradez, la responsabilidad? Era Freddy el único dominicano a quién le indignaban los abusos de poder, la carencia de salud de nuestros enfermos y la falta de educación de nuestra gente? Sólo Freddy sentía la necesidad de corregir la mediocridad de nuestros profesionales al escucharlos decir "habíanos" "tábanos"? No nos provocan estas escenas las mismas inquietudes? somos, el resto, unos indolentes?
Reclama a nuestra conciencia la desesperanza del Dr. Cruz Jiminián quién contaba con un único ciudadano, entre millones que somos, para la gestión de donaciones destinadas a la colocación de válvulas a pacientes de cardiología. Para qué carajo servimos los demás? Al reconocer el mérito del gordo, reiteramos la nobleza de su lucha, sin embargo, no nos integramos. Si su legado es tan grande como para enlutarnos el alma, no debería ser igualmente capaz de hacernos reaccionar y empezar de una maldita vez a ser mejores hombres y mujeres?
Cada uno de nosotros tiene, a diario, la oportunidad de aportar, de contribuir. Es nuestro reto el lograr que lo correcto no sea la excepción. Las naciones son las acciones de sus hombres y la nuestra está gritando desesperada por ver a sus ciudadanos ponerse en marcha.
En teoría, todos los dominicanos somos un Freddy. Mi pregunta es: Cuándo lo seremos en la práctica? Todos sabemos lo que hay que hacer y, de no ser así, sírvanos de ejemplo quien se diferenció por la coincidencia de su hablar con su actuar. Por qué es tanto nuestro pesar? será que, al reconocer su grandeza, queda, a la vez, develada la inercia de los que quedamos?
Arrancamos, entonces? o nos vestiremos para siempre de luto al permitir que, con el cuerpo de don Freddy, quede enterrada nuestra buena voluntad?
Arrancamos, entonces? o nos vestiremos para siempre de luto al permitir que, con el cuerpo de don Freddy, quede enterrada nuestra buena voluntad?
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