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domingo, 5 de septiembre de 2010

retorno


Ya no tendrá tiempo de prepararme la taza de té. Estará ajetreada, inmersa en sus propios afanes. Volveremos a los días en que dos baños no son suficientes; "te falta mucho? date que estoy tarde". Mientras decido qué camisa ponerme, dejo la puerta entreabierta para disfrutar de verla maquillarse, motivada, contenta, emocionada. Escoge un par de aretes, se los quita indecisa. Los cambia por otros que parecen complacerla. "Mami, te ves bien, ya vete que te va a agarrar el tapón!"

Qué fastidio con el té! [eso son como 5 minutos menos de vueltas en la cama]. Ya me veo arrugando la cara esos días que me coja el sueño y necesite que me planche un pantalón "juyendo". Ya oigo mis "chuipis" cuando amanezca con hambre "Mami, un chin de avena!"; como respuesta el silencio del pasillo porque ella ya se habrá ido. 

Bendito sea el fastidio de las ñoñerías que voy a perderme a partir de este momento. Entrego mi comodidad completa por verla retornar a su coquetería; que me despierte su perfume y no el olor de mi infusión de jengibre; oír su taconeo en lugar del arrastrar de sus chancletas. 

Mami tiene trabajo después de 5 años en casa. Redescubro en sus ojos la dignidad que había quedado colgada en algún closet junto a sus chaquetas. Bienvenida de vuelta! ya te extrañaba.