miércoles, 22 de diciembre de 2010

3,2,1! Adiós, 2010!

Querido 2010,

Finalmente, ha llegado el momento de despedirnos! Ha sido para mi un placer haberte vivido, más aún, sobrevivido! Gracias por lo reído, por lo llorado, por lo encontrado, por lo perdido; por las carreteras recorridas, por los abrazos, por el nuevo mensaje en las viejas canciones, por las amistades recién hechas y por las reafirmadas, por los sobrinos que me adjudico y por los que vienen en camino, por las metas alcanzadas, por los peldaños escalados y por la fuerza que llevo reservada para los que quedan pendientes.

Antes de que te vayas, quiero expresar mi admiración por la intensidad con que exigiste transcurrir. Espero no quedarte mal y poner en práctica todas tus lecciones. Que sepas que no guardo rencores para con tus días más grises. Reconozco que es labor del buen maestro llevar al alumno al límite. De otra manera, no se entera el aprendiz de cuán grande es su capacidad. 

Aclarado este punto y por el bien de nuestra amistad, me permito sincerarme y expresarte lo mucho que me alegra tu partida! Aprecio cada experiencia vivida a lo largo de  los últimos 365 días, sin embargo, ha sido un camino difícil y estoy algo agotada. Creo que tú también mereces un descanso.

Siéntete orgulloso de haber sido un verdadero desafío y perdona que no me doblegara ante tus retos. No es asunto de orgullo, más bien, es una muestra de fe y mi mejor tributo para los días que me regalaste.

Admito que fueron muy ingeniosas las ideas que utilizaste para ponerme a prueba, pero, créeme, no hay situación para la que no se haya escrito ya una canción. Para burlar los temores, cuento con un vasto arsenal de letras y, vaya! que me han resultado. Recuerda que a ti, mi adorado 2010, te antecedieron muchos años que otros ya vivieron y sobre cuyas reflexiones nos apoyamos algunos tercos, como esta amiga tuya. 

No vayas a malinterpretar! No pretendo restar mérito a las enseñanzas de tus días. Si creyera que todo ya  fue, no haría sentido respirar, mucho menos, escribir. Por supuesto que es obligación protagonizar la vida propia. Después de todo, no vinimos al mundo a ser espectadores de lo vivido por canta autores. Aún así, insisto en valerme de tantas infalibles referencias para reafirmar que tanto lo bueno, como lo no tan bueno, termina por pasar; y tú, mi querido amigo, pasarás igual! Verás, muy a mi pesar, el optimismo sigue invadiéndolo todo por acá!

PD: Me tomé la libertad de incluir, entre tus maletas, viejos miedos, dolores y recuerdos que pertenecen allá a donde vas. Pasado me dijiste que se llama el barrio? Ojalá sea bonito tu nuevo hogar. No te me pongas triste! Las despedidas son siempre agridulces, pero, siendo realistas, el mundo no dejó de girar antes, ni lo hará con tu final. Como todo indica que me toca quedarme un tiempo más por acá y no tengo espacio para el equipaje innecesario, espero no te pese la carga que pongo sobre tus hombros. Por lo vivido juntos, hazme este último favor sin protestar!

Buena suerte y hasta luego!

Yo

No hay comentarios:

Publicar un comentario